Bruselas fuerza a Escrivá a reformular una de las claves de su reforma de las pensiones

Bruselas fuerza a Escrivá a reformular una de las claves de su reforma de las pensiones

Bruselas tiene en el punto de mira parte de la reforma del sistema de pensiones llevada por el Gobierno al Congreso el año pasado. En concreto, no está convencida de que el nuevo Mecanismo de de Equidad Intergeneracional (MEI) -un recargo del 0,6% en las cotizaciones de los trabajadores hasta 2032 destinado a financiar el fondo de reserva de las pensiones- sea capaz de cumplir con el compromiso del Gobierno de hacer más sostenible el sistema de cara a la jubilación de los baby boomers y le pide más garantías.

De hecho, al ser rechazado por CEOE, el MEI constituyó el primer punto de ruptura del Gobierno con los agentes sociales en un proceso de reforma de las pensiones para el que Bruselas pide el mayor respaldo.

Por otro lado, los expertos e instituciones como el Banco de España pusieron en duda desde el primer momento los objetivos financieros de la fórmula, que en un principio Seguridad social estimó en 50.000 millones de euros en diez años y después rebajó hasta poco más de 42.000 millones. Con unos ingresos estimados de 1.700 millones de euros anuales, los cálculos alternativos a Escrivá reducían la recaudación anunciada por Seguridad Social a prácticamente la mitad, incluyendo el rendimiento financiero del fondo de reserva.

El MEI resultaba tan insuficiente que hasta sindicatos como CCOO propusieron hace un año medidas para que aumentara sus ingresos, como elevar el tipo de cotización. Ahora, tras la discrepancia de Bruselas, la reformulación más probable apunta a ampliar el plazo desde 2032 hasta 2050. Aunque el asunto no se ha tratado formalmente sobre la mesa de diálogo social para la reforma de las pensiones que acaba de comenzar, fuentes de al menos dos de los agentes que se sientan a la mesa confirman que esta posibilidad se ha comentado con miembros del Gobierno este verano. Servicios de estudios que han analizado los ingresos generados con una cotización extra del 0.6% hasta 2050 dudan que fuera suficiente.

Mientras, el, ministro de Seguridad Social, admitió ayer que existe un «debate técnico» con Bruselas precisamente sobre el MEI, la alternativa que presentó justo hace un año a los agentes sociales como fórmula para reemplazar el factor de sostenibilidad que el Gobierno se había comprometido a derogar. A partir de 2019, el factor de sostenibilidad introducía en el cálculo de la pensión la esperanza de vida de los cotizantes, de manera que su aumento reducía la cantidad de las nuevas pensiones.

En su lugar, el Gobierno introdujo el MEI como una fórmula «contingente y temporal» que no ha convencido a Bruselas. El aumento de las cotizaciones en un 0,6% se prolongaría hasta 2032, ejercicio en el que el Gobierno estudiaría la situación para tomar la decisión oportuna: interrumpirlo por considerar que ya ha cumplido con su objetivo de garantizar la sostenibilidad del sistema; prorrogarlo, recurrir a otras medidas como recortar las pensiones…

Esta falta de concreción es la que Bruselas no pasa por alto, aunque Escrivá le quita hierro. «Yo no diría que no le convence, tiene algunas dudas, una discrepancia técnica, intelectual», matizó. Si bien fuentes al tanto de las negociaciones señalan que están «dando la pelea» ante la Comisión para convencerles de que el MEI será suficiente, admiten que su carácter «contingente», el hecho de que en diez años deba volver a evaluarse, es el mayor escollo. «Es una fase en la que aún no estamos», indican estas fuentes en referencia a la negociación pero sin descartar la medida.

La sostenibilidad del sistema de pensiones es un debate abierto no sólo por las reformas como el MEI que tratan de garantizarla de cara a cumplir con los compromisos exigidos por Bruselas para enviar fondos de recuperación. También lo es por las consecuencias de otras derogaciones como el índice de revalorización de las pensiones y la indexación del sistema al IPC. Con la revalorización automática de las prestaciones contributivas en función del IPC medio del año entre los meses de diciembre y el de noviembre las pensiones subieron un 2,5% el año pasado dicho cálculo dio por resultado el 2,5% que luego finalmente. Sólo en 2022 el gasto en pensiones ya ha batido un nuevo récord al suponer el desembolso de 171.165 millones de euros, un 4,8% más que este año y absorber uno de cada cuatro euros del gasto total de los Presupuestos Generales del Estado.

Pero será en 2023 cuando el sistema encaje un fuerte aumento del gasto derivado del compromiso de que todos los pensionistas vean revalorizadas sus prestaciones con el IPC, que hasta agosto creció un 10,5% interanual. Escrivá aseguró ayer que en los próximos meses la inflación cederá, si bien esta moderación no evitará que el Estado deba asumir un aumento del coste en torno a 13.000 millones de euros.

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