La posible libertad a “presos políticos” atrae a cientos a cárcel de Nicaragua

Familiares de los manifestantes presos llegaron a “La Modelo” desde horas de la madrugada, con la esperanza de que sus hijos estén entre los que serán excarcelados. EFE/Archivo

Managua, 15 mar (EFE).- La posible excarcelación de una parte de las cientos de personas arrestadas por protestar contra el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, atrajo a cientos de persones este viernes a la cárcel de máxima seguridad “La Modelo”, en la zona Pacífico del país.

Familiares de los manifestantes presos llegaron a “La Modelo” desde horas de la madrugada, con la esperanza de que sus hijos estén entre los que serán excarcelados.

Los familiares se aglomeraron desde temprano frente al portón de la prisión más grande de Nicaragua luego de que el Gobierno prometió, hace dos días, la “excarcelación de un núcleo apreciable” de manifestantes.

Versiones no oficiales indicaron que entre 150 y 200 convictos podrían ser enviados a casa, entre ellos un grupo de 7 mujeres que fueron trasladadas esta mañana del centro penitenciario “La Esperanza” a “La Modelo”, pero las autoridades no han confirmado la información.

La excarcelación de los reos fue anunciada el miércoles por el Gobierno, que prometió sacar de prisión a una cantidad no específica de manifestantes a cambio de que la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia retornara a la mesa de negociaciones para superar la crisis local, misma que abandonó el domingo por falta de “voluntad política” de Ortega.

El Comité Pro Libertad de Presas y Presos Políticos, que cuenta al menos 777 manifestantes en prisión, ha advertido que la excarcelación podría no ser sinónimo de liberación, sino solamente un cambio de régimen carcelario, de modo que los reos tendrían algún tipo de libertad condicional.

El 27 de febrero pasado, cuando iniciaron las negociaciones, el Gobierno ya había liberado a un centenar de “presos políticos”.

Hasta antes del pacto del miércoles la Alianza Cívica exigía al Gobierno la libertad definitiva de todos los manifestantes detenidos y la garantía de las libertades constitucionales, para volver a la negociación.

El Gobierno celebró ayer el regreso a la mesa de negociaciones por parte de la Alianza Cívica, decisión que no fue compartida por el resto de la oposición, que mantienen su exigencia de la liberación de los “presos políticos”.

La apertura del Gobierno se da cuando penden sobre Ortega y sus allegados sanciones de Estados Unidos y de la Unión Europea.

Nicaragua sufre una grave crisis que ha ocasionado 325 muertos desde abril del año pasado, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque algunos grupos locales humanitarios elevan a 561 las víctimas mortales, mientras que el Ejecutivo solo reconoce 199 y denuncia un intento de golpe de Estado.

Organismos humanitarios además han denunciado de 340 a 777 detenidos, cientos de desaparecidos, miles de heridos y decenas de miles de nicaragüenses en el exilio.

La CIDH ha señalado al Gobierno de Ortega como responsable de crímenes “de lesa humanidad”.

El Consejo Permanente de la OEA ha comenzado a aplicar la Carta Democrática Interamericana (CDI) a Nicaragua, lo que podría culminar con su suspensión del organismo continental.

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