Comisión que debate reforma de pensiones en Brasil deja pendiente la votación

En caso de aprobada, la propuesta llegaría al pleno de la Cámara Baja y, sólo si fuera respaldada por una mayoría calificada, sería entonces discutida en el Senado, que tendría la última palabra. EFE/Archivo

Brasilia, 17 abr (EFE).- La Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara de Diputados de Brasil, que debate una polémica reforma del régimen de jubilaciones, aplazó este miércoles la votación del proyecto, que ha dejado pendiente para la próxima semana.

A pesar de que la intención de la base política del Gobierno de Jair Bolsonaro era que la comisión votara este mismo martes sobre la constitucionalidad de la propuesta, a fin de agilizar su trámite en el Congreso, un acuerdo entre diversos partidos dejó el asunto para el martes próximo.

El aplazamiento fue celebrado por la oposición, que en todas las sesiones sobre el tema realizadas en la comisión se mantuvo en una constante obstrucción del debate, apelando para ello a diversas maniobras permitidas por el reglamento de la Cámara Baja.

La comisión, en la que el oficialismo tiene mayoría, es el primer obstáculo que enfrenta la reforma y debe definir si la propuesta está ajustada a las cláusulas constitucionales.

El diputado Marcelo Freitas, quien actúa como instructor del caso y es miembro del Partido Social Liberal (PSL), que fue la plataforma electoral de Bolsonaro, ha presentado un informe en el que defiende la “constitucionalidad” del proyecto, rechazado por los sindicatos y la minoritaria oposición de izquierda.

Aún así, el propio Freitas pidió aplazar hasta la semana próxima la votación de su informe, pues se propone hacer alguna “corrección” en el texto a fin de que “refleje” todo lo que ha sido debatido en la comisión durante las últimas tres semanas.

Si la constitucionalidad del proyecto es convalidada, el próximo paso será en otra comisión, que será formada especialmente para ese asunto y que pudiera demorar unos dos meses en discutirlo.

En caso de aprobada, la propuesta llegaría al pleno de la Cámara Baja y, sólo si fuera respaldada por una mayoría calificada, sería entonces discutida en el Senado, que tendría la última palabra.

El proyecto, presentado por el Gobierno como una enmienda a la Constitución, plantea endurecer gradualmente el acceso al actual régimen de reparto, en el que el Estado gestiona las contribuciones de los trabajadores y las distribuye entre los jubilados.

En un plazo de unos diez años, la propuesta de Bolsonaro avanza hacia una sustitución total de ese sistema para adoptar un polémico régimen de capitalización individual privado, similar al chileno, en el que la jubilación dependerá de lo que cada trabajador haya podido ahorrar a lo largo de su vida.

Según el Gobierno, la reforma propiciará al Estado un ahorro de unos 265.000 millones de dólares en una década, con lo cual acabaría el crónico déficit fiscal que se registra desde hace años y serían liberados recursos para la inversión en áreas esenciales, como salud y educación. EFE

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