Avisan a un sacerdote acusado de abusos que tiene 72 horas para abandonar Chile

Las cifras sobre casos de abusos han aumentado con el paso de las semanas y según fuentes fiscales dijeron a Efe, hasta el pasado 5 de noviembre había abiertas 139 investigaciones que implican a 190 personas relacionadas con la Iglesia católica y a 245 víctimas. EFE/Archivo

Santiago de Chile, 13 dic (EFE).- La Justicia chilena informó hoy que, cumplida la condena de cuatro años y un día de libertad vigilada del sacerdote de origen irlandés John O’Reilly, condenado por el delito de abuso sexual reiterado contra una menor de edad, tiene 72 horas para abandonar el país.

Según fuentes judiciales, en el fallo firmado por la jueza María Eltit se ordena comunicar este cumplimiento de pena al Servicio de Registro Civil e Identificación, para que el cura de origen irlandés “sea expulsado de Chile”.

El sacerdote consumó los cuatro años de libertad vigilada por abusar de una alumna menor de edad, del Colegio Cumbres, sentencia dictada en 2014, y este miércoles Gendarmería (guardia de prisiones) había emitido al tribunal el “informe de egreso”.

El abogado de O’Reilly, Cristian Muga, señaló a los periodistas que evalúan un recurso de amparo ante la Justicia, frente a la orden de expulsión.

El caso de O’Reilly, perteneciente a la congregación de Los Legionarios de Cristo, es uno de los tantos casos por abusos sexuales que han sacudido en los últimos años a la Iglesia católica chilena.

El sacerdote, condenado el 11 de noviembre de 2014 a cuatro años y un día de libertad vigilada, quedó inhabilitado de por vida para ocupar cargos públicos o trabajos que tengan relación con menores.

Según la acusación del Ministerio Público, que acogió la corte, el religioso, aprovechándose de su condición de guía espiritual del establecimiento educacional, sustraía constantemente de la sala de clases a una de las niñas para cometer los abusos.

Durante las jornadas en que se prolongó el juicio, el religioso mantuvo su derecho a guardar silencio ante los magistrados, actitud que fue criticada por la parte persecutoria, silencio que rompió sólo con la frase “Dios dirá” al ser abordado por los periodistas.

El caso se conoció en julio de 2012 cuando la familia de una alumna del Colegio Cumbres presentó una denuncia contra O’Reilly, en aquel momento asesor espiritual y capellán del centro educativo.

Esa primera denuncia correspondió a una niña quien entre marzo de 2010 y julio del 2012 fue supuestamente sometida a tocamientos de connotación sexual por parte del religioso.

Meses después se sumó otra acusación referida a la hermana mayor de la primera niña, la que fue desestimada por el tribunal.

Nada más saberse de las denuncias, O’Reilly fue suspendido de sus labores sacerdotales.

El Senado chileno revocó el 18 de marzo de 2015 la nacionalidad chilena por gracia otorgada al sacerdote, decisión que ya había aprobado la Cámara de Diputados.

A su vez los senadores del Partido Socialista, Alfonso de Urresti y Rabindranath Quinteros, quienes habían presentado la moción, pidieron al Departamento de Extranjería su expulsión del país.

En este sentido, De Urresti, quien calificó a O’Reilly de ser “un delincuente con sotana”, pidió durante la sesión que junto con la aprobación del proyecto el Senado oficie al Ministerio del Interior y al Departamento de Extranjería para que “se proceda a la expulsión de este pedófilo del país, como un extranjero que ha cometido delitos de esa gravedad”.

Finalmente, en abril de 2015 el Ministerio del Interior le caducó la nacionalidad por gracia que Chile le había otorgado en 2008.

Las cifras sobre casos de abusos han aumentado con el paso de las semanas y según fuentes fiscales dijeron a Efe, hasta el pasado 5 de noviembre hay abiertas 139 investigaciones que implican a 190 personas relacionadas con la Iglesia católica y a 245 víctimas.